Agaden denuncia que el río de la Miel es «la mayor cloaca de Algeciras»

Los ecologistas despliegan pancarta y lo rebautizan como "río de la Miel-da"

La pancarta desplegada en el río de la Miel por Agaden

Agaden afirma que la desembocadura del río de la Miel es en la actualidad la mayor cloaca que soporta el municipio de Algeciras. «Es un río cloaca que supone la mayor vergüenza del municipio anclado en materia medio ambiental en el siglo XIX».

La desembocadura del río de La Miel sigue siendo el vertido mas importante y cuantioso de aguas residuales sin depurar que hay en Algeciras. La unica medida que se le ocurrio al Ayuntamiento de Algeciras, en colaboración de la Autoridad Portuaria Bahía de Algeciras en los ultimos años, es tapiar un poco mas la desembocadura, intentando esconder una de las mayores verguenzas de la provincia de Cadiz.

El río de la Miel es utilizado como una conducción mas para las aguas residuales de numerosas y populosas barriadas algecireñas. Desde estas barriadas se vierte directamente al cauce del río de la Miel, ahora tapiado. Esta mezcla de aguas contaminadas avanzan hasta unos 250 mts de su desembocadura actual, y como en el Arroyo del Saladillo llega a una presa que recoge esta mezcla de aguas y a través de unas bombas de succión, esta aguas contaminadas en teoria se encauzan al colector que va hacia la depuradora de Isla Verde.

Todo esto en la teoría. La realidad, es que esta mezcla de aguas fecales salta la presa, por el volumen de agua, sobre todo cuando vienen precipitaciones, vertiéndose las aguas contaminadas en la dársena de la Galera del puerto de Algeciras. En otras ocasiones las bombas no funcionan, se atascan con toallitas, o no están debidamente mantenidas o sufren algun corte del suministro eléctrico. El resultado es el mismo, las aguas fecales contaminadas superan la “presa” y terminan en la dársena del puerto algecireño.

La desembocadura del río de la Miel es un lugar penoso. El olor es infernal y el fondo es un fando de toxico peligroso incluso para la salud publica. Una vergüenza para Algeciras, y una situacion que ancla a la ciudad en el siglo XIX.

La única solución a este problema pasa por reconducir las aguas fecales, que ahora se vierten al cauce el río de Miel, a tuberías que solo conduzcan aguas residuales y a través de bombeos llevarlas a la depuradora de Isla Verde. La separación de la red de aguas pluviales y aguas fecales es el principio, para ver la costa de Algeciras libre de vertidos.

Lamentable y penoso que Algeciras tenga a los políticos responsables de aguas incapaces de presentar un proyecto que vaya a acabar con los vertidos en nuestra ciudad.

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