Algeciras es la ciudad más grande del campo de Gibraltar, y es por tanto la que más animales manda a la perrera, tanto perros como gatos, y el establecimiento de colonias felinas sería una parte de la solución a la saturación que sufre la perrera, gestionada por la empresa Zoosanitario, donde el sacrificio de anima les es una amenaza constante debido a la sobresaturación, falta de medios y a que la ley permite el sacrifico pasado el plazo de custodia.

Por esto y por la implicación de muchos ciudadanos, hace un año a través del grupo Algeciras si se puede, se llevó al pleno la gestión ética de colonias felinas con implantación del Método CESR (coger-esterilizar-soltar y retorno). Dicho método se ha demostrado único sistema efectivo reconocido en todo el mundo y avalado por la OMS (Organización Mundial de la Salud) para la gestión de las colonias de gatos en ámbitos urbanos. Pero un año después, ni la normativa ha cambiado ni el ayuntamiento ha anunciado la puesta en marcha del proyecto.

La Plataforma colonias felinas CES-R, del Campo de Gibraltar, formadas por asociaciones, ciudadanos y apoyos políticos, ha puesto en marcha (a través de su grupo de Facebook) una recogida de firmas a través de change.org, y una petición por ventanilla única, para exigir al ayuntamiento de Algeciras que empiece a hacer efectivo el proyecto tal como se aprobó. Recordar que en Tarifa llevan mucho tiempo con la gestión de colonias, y que esta plataforma estos meses ha conseguido que el ayuntamiento de Los Barrios empezara con el proyecto, y ya están dando carnet de alimentadores, formando a los vecinos y tomando conciencia de los derechos de los animales.

Los integrantes de la plataforma, y en particular Carlos Pinto, también miembro de la asociación Animales y Medio Ambiente, nos recuerda que son muchos vecinos los que están esperando poder cuidar a los gatos de la calle, son muchos los que llevan años esterilizando, cuidando y saneando las colonias felinas de las barriadas, pero siguen con el miedo por la prohibición de alimentar animales en la vía pública, y el pasotismo del ayuntamiento y el acoso de otros vecinos hacia los cuidadores, los hacen sentir casi como delincuentes, y peor aún, el maltrato hacia estos animales sigue cometiéndose con impunidad, ya que la policía no está formada ni informada de los derechos de los animales.

Sara Algaba integrante de la plataforma, miembro del partido ecologista EQUO y miembro de la red Derecho de los Animales de dicho partido, apunta que “los derechos de los animales no pueden ser ignorados, pues entraríamos en colisión con la evolución de las sociedades actuales que avanzan sin pausa hacia la compasión por los más débiles. Cada vez somos más los humanos capaces de empatizar con el sufrimiento ajeno y que demandamos insistentemente cambios legales y administrativos que posibiliten las medidas adecuadas encaminadas a favorecer una existencia digna y plena de los miembros de las otras especies en un entorno respetuoso con el medio ambiente, que permita el desarrollo normal de sus vidas”.

Algaba exige a este, y a los demás ayuntamientos de la comarca, que apliquen el método CES-R, ya que está demostrado que es efectivo, ético, y responsable, y se adecua a lo establecido por la En la Ley 11/2003, de 24 de noviembre, de Protección de los Animales de la Comunidad Autónoma de Andalucía, y el mantener las colonias cumple con el artículo 39 apartado l) que estipula como infracción grave no facilitar a los animales la alimentación adecuada a sus necesidades. Entendiendo que, los gatos callejeros son animales que están bajo la responsabilidad de los ayuntamientos al no tener propietario, debe ser este el que opte por tomar todas las medidas posibles antes de llegar a su sacrificio. La presencia de los felinos en forma de colonias independientes y controladas (esterilizados y sanitariamente vigilados) evita la superpoblación, regula la entrada de nuevos individuos y beneficia a todas las personas, ya que, desde la perspectiva de depredador natural, el gato regula las poblaciones de ratas y ratones de manera eficaz, ecológica y económica. Por lo que deberíamos gestionarlas adecuadamente ateniéndonos siempre a criterios de legalidad, ética, y responsabilidad por el bien de todos, animales y personas.