‘Aqualia y la subida del agua en Algeciras’

Artículo de opinión realizado por Rafael Fenoy Rico

Rafael Fenoy, escritor y sindicalista de Algeciras / Foto: AAM
Rafael Fenoy, escritor y sindicalista de Algeciras / Foto: AAM

Una buena parte de la gente «especial» puede desconocer que quien gestiona el agua de Algeciras es Aqualia. ¿Qué es Aqualia? Una empresa privada multinacional, asociada con el Ayuntamiento de Algeciras en la empresa municipal Emalgesa. En estos días ya se anuncian subidas en el recibo del agua. ¿Una empresa multinacional? Así es; de hecho, es una de las operadoras globales más importantes del mundo en el sector de la gestión del agua. Está presente en 19 países de Europa, América, África y Asia (incluyendo España, Colombia, Chile…) y tiene una clientela de algo más de 44 millones de usuarios a nivel mundial. Se la considera la cuarta empresa de agua de Europa por población servida y se sitúa de forma recurrente en el top 10 mundial según los rankings de Global Water Intelligence. 

Aqualia tiene dos propietarios. El principal (51 %) es el gigantesco grupo (también multinacional) Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), cuyo accionista mayoritario es el magnate Carlos Slim (multimillonario mexicano), con más del 80 % del accionariado. El otro accionista de Aqualia es un fondo: IFM Investors (49 %), que pertenece a un grupo de fondos de pensiones australianos (conocidos allí como Industry Super Funds). Su objetivo principal es «gestionar y hacer crecer los ahorros para la jubilación de millones de trabajadores australianos». 

Mire usted por dónde, el aumento del recibo del agua en Algeciras tiene bastante que ver con grupos de pensionistas australianos y, de paso, le deja algunos «eurillos» al necesitado magnate Carlos Slim. Las vecinas y vecinos de Algeciras deberían estar orgullosos de aportar su dinero a estas dos entidades tan «caritativas», porque con ellos las cuentas de Aqualia consolidan un crecimiento espectacular. La cifra de ingresos (a la que llaman «de negocio») en 2025 alcanzó los 1790 millones de euros, obteniendo un beneficio de casi 450 millones de euros. 

Y si Aqualia es tan eficiente en la gestión del agua, ¿por qué la gestión que viene realizando en Emalgesa (Algeciras) es tan deficitaria? Ítem más: si es deficitaria durante años, ¿por qué sigue gestionándola? Podría pensarse que Aqualia ha encontrado un «chollo», pero no es así. En su afán altruista, no deja de «ayudar» en proyectos que solo le reportan algún beneficio… ¡nada extraordinario! 

¿Desea que le ofrezca ejemplos? «Destinó casi 20 millones de euros conjuntos (13,5 millones a la digitalización de infraestructuras y 5,86 millones a I+D+i), impulsando herramientas de inteligencia artificial (Aqualia Live) para el control de fugas y sumando ya 6 proyectos del PERTE del Agua en España». Con eso de la IA, alguien podría pensar que esa inversión en el fondo le supone un ahorro de mano de obra. 

También se dedica al tratamiento de aguas residuales, y lo hace por «amor al medio ambiente», naturalmente. De hecho, diseñó, financió (con sus respectivos intereses), construyó y gestiona el sistema de tratamiento de aguas residuales en Chincha (Perú), que afecta a 345 000 habitantes y supone una cartera asociada de 356,7 millones de euros a 24 años. Obtuvo también la concesión «del agua potable y saneamiento de la mancomunidad de Questembert, en Bretaña, por 47,8 millones de euros» y ha renovado la gestión integral del abastecimiento de Vigo, con una cartera asociada de 272,7 millones de euros por cinco años. 

Y no se detiene en la gestión del consumo del agua, sino que encuentra formas de ganar dinero con las aguas residuales (por lo que, por cierto, también cobra) y vuelve a vender estas, ya depuradas, a industrias y campos de golf. Durante 2025 gestionó 1156 millones de metros cúbicos de agua potable y depuró 1550 millones de metros cúbicos, reutilizando casi 100 millones de metros cúbicos para revenderlos a empresas agrícolas e industriales. De hecho, en los planes de Aqualia en Algeciras con respecto al agua del pueblo —que el pueblo paga por consumir y depurar— cabe la posibilidad de revenderla a la industria de la Bahía y a los campos de golf. Eso sí, el beneficio es para ella. 

En otras entregas se analizará el mecanismo por el cual la relación entre Aqualia y el Ayuntamiento de Algeciras se sostiene sobre una premisa clásica en esto de las externalizaciones: «Privatizar beneficios y socializar pérdidas».