‘Derecha, izquierda ¿puro relativismo?’

Artículo de opinión realizado por Rafael Fenoy

Rafael Fenoy / Foto: AAM

-¡Oye!, que yo soy muy de derechas.

-¿Qué me dice? Pues yo siempre lo asociaba a las izquierdas, por aquello del partido político donde está afiliado y los cargos que ha ocupado representándolo y de la saga familiar de Vd.

-¡Nada de nada! A pesar de la fama de izquierdosos que han tenido inmerecidamente, dicho sea de paso, mi Padre y mis hermanas, yo siempre de derechas ¡Ya te digo! El orden lo primero. ¡Lo primero!

– Pues ¡Mire Vd. por donde! Entendía que su familia, salvo excepciones, ha sido de las que han apretado al pueblo todo lo que han podido, a pesar de decirse de “izquierdas”.

– ¡Pues Claro! ¿De dónde hubiéramos sacado la fortuna que disfrutamos desde hace mucho tiempo? Quitando un poquito de aquí, otro de allá.

– La verdad es que, sobre todo a Vd, se le ha visto apretar poco.

-¡Claro!, porque hay que saber hacerlo y muy importante, sin que se den cuenta. Ocupar un buen cargo público, con cierto poder, no mucho, pero cercano a tus intereses. Un sueldo, que si se puede se lo pone uno mismo. Y claro ¡un buen sueldo!, dado tus enormes méritos. Y sobre todo aprovechar las ocasiones que, cuando se gobierna, no son pocas.

-Así nadie puede acusarlo de quietarle nada a nadie.

-¡Claro!, porque la mejor forma es quietárselo al común. ¡Ya se sabe! que lo que no es de alguien es de todos. Ysi es de todos ¿Por qué no puede ser mío? ¿Se acuerda de ese aparcelamiento de montes propios que se hizo en la dehesa del Arroyo? Esas parcelas se subastaron entre los colonos y el dinero fue a parar a las arcas municipales. Más de 10 colonos, era yo mismo, a través de testaferros, que por una propina, me revendieron las parcelas… ¡Buen negocio, si señor! Y ¿se acuerda de aquellas viviendas sociales que hizo la diputación? Me hice con algo más de una quita parte de ellas, con el mismo método. Sin mentar los dos buenos pisos en el centro de la ciudad que me adjudicó gratis la constructora que las hizo. En fin y una larga lista de “negocios” con el común que nadie sospecha he realizado. Nadie puede acusarme de haberle robado, aunque les he robado a todos. Y es que el orden es fundamental, para que aquellos más capaces, más “emprendedores”, puedan prosperar, ya que el orden, este que tenemos y debemos mantener, permite hacer esta jugadas maestras sin que se enteren las pobres gentes absortas en sus pequeñas vidas y sus angustias. Y para colmo te lo agradecen, porque los débiles reconocen claramente al poderoso y saben que “a quien buen árbol se arrima buena sombra le cobija”.

-¿Y cómo que sus compañeros de partido, que llevan a gala ser de izquierdas, no le dicen nada?

– Pues porque dentro del partido también hay que ocupar algún cargo y repartir alguna que otra “gracia” entre quienes pudieran preguntar demasiado. Y si alguna persona no se deja engatusar, pues se la hace la correspondiente campaña difamatoria, eso que ahora llama Bullying, y se expulsa del partido. Al final la suma de intereses individuales, mantiene la obra colectiva que sirve para, entre otras cosas, encalar de “popularidad” la fachada de este emporio que estoy amasando. ¡Y no te lo pierdas! con el beneplácito de la ignorancia del pueblo.

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