Las voladuras del Mar de Isidro: pura ‘argucia’ de la Autoridad Portuaria

Artículo de opinión de la Federación de Asociaciones de Participación Ciudadana del Sur Azul (Fapacsa)

Mapa de la zona elaborado por Fapacsa / Foto: Fapacsa

Mientras en Algeciras se celebra la Jornada sobre la AGENDAS URBANAS y se habla de los Objetivos de sostenibilidad, la APBA, presionada por los grupos sociales y ecologistas, hace por fin público que ha presupuestado dos millones de € para proceder a la demolición de los arrecifes de la Mar de Isidro sin dar a conocer el proyecto y sin someterlo a estudio de impacto ambiental, a pesar de haber sido solicitado en repetidas ocasiones por la Federación Vecinal sin conseguir respuesta.

Para ello, la APBA ha tenido que buscar una argucia: plantear la demolición como una cuestión de seguridad para la navegación, en lugar de incluirlo en el Estudio Ambiental de los rellenos que proponen hacia el Parque Natural, para evitar ser rebatido en las alegaciones y posiblemente rechazado por el Organismo Ambiental, lo que constituye una manipulación y un engaño a los ciudadanos.
La Mar de Isidro constituye uno de los pocos arrecifes que aún queda en la Bahía de Algeciras de gran biodiversidad. Parte de los fondos se encuentran dentro de la Zona Protegida del Parque Natural del Estrecho, y el resto forma parte de la zona colindante que, de conformidad con lo previsto en el Artículo 6.2 de la Directiva Hábitat, exige el mismo grado de protección que los fondos del propio Parque Natural.

La ampliación de Isla Verde con su dique de abrigo cerrado en forma de L se aprobó en 2002, pero en 2005, por una Adenda al Proyecto y sin Estudio de Impacto Ambiental se cambió a abierto, que es como está actualmente. Ni en la Adenda, ni en el documento DEUP de 2015, ni en la versión inicial del Plan Director de Infraestructuras de 2015, se menciona nada sobre la posibilidad de problemas para la entrada y salida de buques a Isla Verde, que, según el Proyecto inicial, estaba previsto se hiciera por el Norte exclusivamente. Y eso es así porque la distancia desde el extremo sur del dique a la baliza de la Mar de Isidro es de 533 m., distancia suficiente para garantizar la seguridad de las entradas y salidas, tal como se vienen efectuando hasta ahora.

¿Por qué no es hasta 2016, cuando se percatan de la seguridad? ¿Alguien se puso a pensar por qué justo ese año esa seguridad y no años anteriores? ¿Acaso todos estos años el tráfico marítimo fue inseguro? ¿Por qué ahora? La respuesta es muy sencilla: porque es justo ese año, en que editan la primera versión del PDI con la propuesta de rellenos hacia los arrecifes (alternativa 4), cuando se dan cuenta que estorban. Y la seguridad es el argumento perfecto para dragarlos desligándolo del Plan Director y del Estudio Ambiental, evitando así pasar el filtro de la Evaluación Ambiental que podría haberlo rechazado, por lo que elaboran un proyecto del que tenemos noticias por la Demarcación de Costas, pero que la APBA se niega de forma reiterada a facilitarlo, contraviniendo las directivas al respecto. ¿Dónde está la transparencia y la relación Puerto-ciudad de la que presumen? ¿Dónde está la sostenibilidad que publica?

Esta Federación Vecinal trabaja para preservar lo poco que nos queda de la maltrecha Bahía, sin embargo, una vez más se pone de manifiesto el talante de los responsables de la Autoridad Portuaria. La falta de información, la falta de transparencia, el abuso de poder, la política de hechos consumados, la manipulación, entre otras cuestiones, hacen que la barrera existente entre el puerto y la ciudad sea, inevitablemente, cada vez mayor.

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