Marinaleda, ‘a partir de ahora ya no se oirá la voz del amo»

Artículo de opinión realizado por el escritor Rafael Fenoy Rico, escritor y sindicalista de Algeciras
Rafael Fenoy / Foto: AAM

Últimamente menos, pero no hace mucho, se recibían noticias, eso sí de tarde en tarde, de un pueblo especial donde los haya, enclavado en la comarca Sierra Sur de Sevilla. Marinaleda. Con una extensión de 24,8 km² y una población de 2626 en 2018 y 2592 en 2020, reflejando una pérdida de población en la última década de un 6%. Por tener referencias cercanas su extensión es algo mayor que La Línea de la Concepción, 19,27 km², pero en población esta última la supera casi 20 veces, con 63.630 personas y en % de desempleo la duplica. Para quienes tengan interés en conocer datos de esta población actualizados a julio de este año 2021, pueden consultar:

“https://www.juntadeandalucia.es/institutodeestadisticaycartografia/sima/ficha.htm?mun=41061”

La mención a Marinaleda se hace precisa al conocerse la noticia de que el Ayuntamiento ha despedido a una trabajadora afiliada en este caso al sindicato CGT, podría ser otro. Este sindicato entiende que el despido se produce por reclamar sus derechos laborales básicos como tener vacaciones, cobrar el salario mínimo, etc. en una empresa llamada Ayuntamiento de Marinaleda.”

La situación política del Ayuntamiento es muy particular sobre todo, después de las elecciones de 2019. El Alcalde, D. Juan Manuel Sánchez Gordillo, viene siendo elegido desde 1979 ininterrumpidamente, cuando se presentó por la Candidatura Unitaria de Trabajadores (CUT). En la actualidad la división del electorado en la últimas elecciones municipales de 2019, después de 42 años, ¡ahí es nada!, presenta un panorama más que incierto de cara a asegurar una nueva reelección. El grado de abstención en estos comicios fue pequeña un 13%, comparada con las abstenciones en elecciones generales y autonómicas. (un 22% y un 30% respectivamente). Llamando la atención que en ambas elecciones el bloque unido de las “izquierdas” obtuvieron mayorías aplastantes. Sin embargo, en las municipales ese bloque quedó fraccionado. Las dos fuerzas más votadas, ambas denominadas de “izquierdas” obtuvieron un empate técnico, reflejando que la división no es tanto en “programas” sino muy probablemente en la quiebra de liderazgo.

En esta situación política es perfectamente entendible que una parte de la ciudadanía haya comenzado a ejercer sus derechos civiles: A la sindicación, primero, y luego a reclamar que sus condiciones laborales sean, al menos las legales. Con la brecha abierta en un bloque político, monolítico durante 40 años, el nerviosismo lleva a cometer errores y uno de ellos es el pretender reprimir con despidos, lo que debe ser objeto de una negociación más que transparente.

La pregunta de quienes han estado al frente de las decisiones políticas es ¿Por qué con las iniciativas sociales y laborales (política de viviendas muy asequibles y la cooperativa) la población se ha fraccionado de esta forma? Por otro lado la estructura laboral es más que delicada. Si bien la tasa de desempleo en 2020 era del 19,3%, por estas tierras se llega tristemente al 40% sobrado, solo 3 personas han conseguido contrato indefinido, frente a los 1586 contratos temporales. Algunas personas pueden ligar estos contratos ya que la población es solo de 2600 personas. Y si una cantidad muy significativa de ellos se producen por el ayuntamiento y la cooperativa, el control sobre la población laboral es más que evidente. La temporalidad permite la no renovación y para que esta se produzca se requiere “estar en sintonía” con quien contrata. Antaño, en estas tierras (https://www.marinaleda.coop/finca-el-humoso/), propiedad del Duque del Infantado, las gentes de Marinaleda no les tocaba otra que obedecer o irse de su pueblo. La web del Ayuntamiento recoge lo siguiente: “En el año 1997 comenzamos a poner en marcha el Humoso… A partir de ahora ya no se oirá la voz del amo sino la de los jornaleros que a partir de ahora serán los propietarios colectivos para crear y repartir la riqueza que ellos mismos producen.” No parece que en Marinaleda haya sido la “Voz de los jornaleros” la que ha despedido a esta trabajadora. Reconocer logros y asumir errores y corregirlos, es el camino que sin duda mejorará la vida de las gentes de Marinaleda.

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