‘Memoria histórica y viviendas sociales’

Artículo de opinión realizado por Rafael Fenoy Rico
Memoria histórica. / FOTO: AAM

El parche antes que la herida: Acercarse a hechos sociales que acontecieron en  la dictadura de Francisco Franco, pretendiendo hacerlo con cierta objetividad y serenidad, nunca puede anular la justa indignación que siguen provocando los asesinatos que se produjeron bajo su patrocinio y mucho menos justificación alguna.  

En bastantes pueblos y ciudades de España, en bloques de viviendas suele encontrase una placa conmemorativa de la fecha en que fueron edificadas en la época de la dictadura del general Franco. En Algeciras hay varios “grupos” de viviendas que muestran estas placas. En 1952 comenzaron a construirse las primeras, casi al mismo tiempo que se edificaba la antigua cárcel, en la barriada de la Piñera, como se aprecia en la fotografía “por Rafael Fernández”. En el actual centro de la ciudad, aparece una placa con un texto que reza así: “Se construyó este bloque de 152 viviendas por el AYUNTAMIENTO de Algeciras, bajo el patrocinio del MINISTERIO DE LA VIVIENDA, rigiendo los destinos de España el caudillo Francisco Franco (1960-1963)” 

Paseando por el lugar comentan Ana y Juan. Juan – Mira Ana ¡Una placa en una vía publica con el nombre del dictador Francisco Franco! Qué raro, ¿no? Ana -¡Pues si! ¿la ley de la Memoria Histórica no tendrá algo que ver? Aunque está pintada del color de la fachada y casi no se distingue. Juan – La verdad es que la placa está bien puesta, aunque sobra la referencia al dictador Franco. Simplemente eliminando lo de “rigiendo los destinos de España el caudillo Francisco Franco” quedaría perfecta. Porque es muy bueno recordar como el Ayuntamiento construía viviendas sociales. Ana – Y hacen faltas muchas. 

Y es importante guardar en la memoria. A lo largo de la historia de España se ha producido acontecimientos terribles, enmarcados en guerras civiles (inciviles y fratricidas). Pero los promovidos por ese general llamado Franco superan con creces el horror de cualquier periodo. Y es evidente que los ocurridos durante la guerra “incivil” del 36 al 39 del siglo XX han quedado gravados a fuego en el inconsciente colectivo de varias generaciones. No pida nadie que se borre la memoria de tanta barbarie. En la actualidad cualquier referencia al General Franco está proscrita, aunque curiosamente en esta sociedad democrática algún alcalde hay que lleva ese apellido y goza del apoyo mayoritario de sus conciudadanos. Después de tantos años del terrible golpe militar que protagonizó Francisco Franco, junto a otros generales golpistas y capitalistas facinerosos, -que aun gozan del mayor de los respetos e incluso llevan sus nombres fundaciones y algún banco (de dinero)-, no se acaba de enfocar con objetividad lo que fue aconteciendo en los años de la dictadura. Tanto dolor sembró la represión que no es fácil observar a través de las lágrimas, lo vivido con cierta serenidad. La ley de la Memoria Histórica ha venido, tarde, pero aquí está, a arrojar luz a ese pasado tenebroso. Y tras la natural reacción, de quitar todo lo que recuerde tan malos tiempos, se impone asomarse a ellos con cierta objetividad. Para ello algún que otro interrogante parece oportuno. La España de Franco, pintada toda en tonos gris oscuro o negro ¿era toda así? Durante treinta y nueve años ¿Nada, nada se hizo bien? Millones de personas españolas vivieron en esos momentos: ¿Ninguna de ellas pensaban y se conducían con honestidad y sinceridad (muy callada eso sí, por si acaso)? Aunque muchas de ellas fueran victimas ¿aportarían lo mejor de sí mismas en pro del bien común? ¿Es razonable denigrar todo lo realizado, absolutamente el todo, por una parte, aunque esta sea diabólica?

En la administración franquista, la única posible en esa etapa, se encuadraron personas de bien, de ambos bandos, incluso algunos libertarios, que para sobrevivir tuvieron que trabajar y de paso aplicaron sus convicciones en proyectos comunitarios como el Instituto Social de la Marina o el Nacional de la Vivienda. Millones de viviendas se hicieron y millones de familias las habitaron. Se creó el Instituto de la Seguridad Social, las mutualidades de funcionarios, las residencias de tiempo libre, las … y todo ello lo hizo el pueblo en su conjunto y con una economía n veces más pobre que la que este país ha tenido en estos cuarenta años de transición. En un asunto tan esencial como es el acceso a una vivienda digna (bloqueada actualmente en el parlamento) cabe preguntarse ¿Cuánto se ha invertido para mantener las que se construyeron con tanto esfuerzo desde 1950? ¿Cómo se ha controlado su usufructo? ¿Cuántas viviendas sociales se han construido en este tiempo? Se impone aplicar la memoria histórica para el conjunto de hechos que se han desarrollado sólo durante la dictadura, tanto los macabros (ocultados por los asesinos en fosas sin nombre), como aquellos que se fueron realizando en clave social. 

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