Ponce, Roca Rey y Hermoso, triunfadores de una buena Feria Taurina en Algeciras

Artículo de opinión realizado por el periodista Juan Luis Adrada
Imagen de uno de los festejos de la Feria / Foto: AAM

Han transcurrido ya varios días desde que finalizase nuestra Feria Real y, con ello, los festejos taurinos de abono celebrados en el coso de Las Palomas. Un hecho innegable es que la Feria nos ha dejado tres triunfadores claros como lo son Enrique Ponce, Roca Rey y el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza sumando un total de tres orejas cada uno, lo que de por sí, ya supone un éxito rotundo, pero vamos a señalar, a modo de resumen, los aspectos más relevantes de cuanto nos ha dejado esta Feria.

Se despedía Enrique Ponce de la afición algecireña y lo hizo con dos faenas de incuestionable sello poncista: construidas sobre las bases de lo que cada uno de sus toros pedía, ayudándoles a ir a más y exprimiendo, por último, todas esas cualidades que el diestro les supo sacar. Derroche técnico y de gusto. Maestro de los terrenos, las distancias, las alturas, el temple, los trazos del muletazo,… una enciclopedia del toreo en vivo. Cuajó al toro de Bohórquez, Selectivo de nombre y ganador a la postre de la Corrida Concurso, tras una faena cargada de suavidad porque si algo le faltaba al buen toro era precisamente fondo para darle un puntito más de emotividad a la faena. Y con el de Núñez del Cuvillo firmó una de esas obras que ponen de manifiesto la valía de este torero, un toro medio al que muchos no sacarían partido de él, y que Ponce metió en la muleta de principio a fin y de menos a más gracias, precisamente, a su forma de construir las faenas.

En el caso de Roca Rey, al día siguiente con los toros de Cuvillo, cabe recalcar la firmeza y la seguridad que tuvieron sus actuaciones. Les hizo de todo con pasmosa facilidad. Venía con hambre de triunfo y lo consiguió. Bien es cierto que, a base de meterse entre los pitones y dejar un estoconazo, cortó las dos orejas del sexto, aunque sonó algo excesivo, pero bien las hubiera merecido en su primero con el que redondeó una actuación de figura de principio a fin.  Esa misma tarde, Hermoso de Mendoza también se despedía de Algeciras. Actuación contundente y clásica en su quehacer ante dos buenos toros de Bohórquez con el único punto negativo de la extensa cornada que recibiera el caballo Regaliz en el primero de la tarde.

Se esperaba con ganas a David Galván y, aunque se le escapó la puerta grande por la espada, dejó patente el dulce momento por el que pasa. Cuajó al encastado toro de Fuente Ymbro toreando con mando por abajo, al que cortó una oreja e hizo todo lo posible con el deslucido sexto. Su entrega, una vez más, fue absoluta para con un público que siente suyo a este torero.

Mención aparte merece la corrida de Miura, 25 años después de lidiar por última vez en Las Palomas. Y hay opiniones encontradas. Fue buena, cierto, pero quizá demasiado buena para lo que cabe esperar de Miura; no porque no queramos ver al bueno, que además embiste con exuberante emoción, sino porque siempre se espera al peligroso, que sabe y busca al torero. Los seis tuvieron nobleza y no fueron “tobilleros”, si bien echaban las caras arriba y no era fácil templar aquellos trenes tirando derrotes a las telas. Chacón, Esaú y Pacheco estuvieron más que dignos; pudieron marcharse a hombros de la plaza pero cuando no fue la espada, fue el descabello y cuando no, la dureza de patas de los toros.

Por otro lado, ni un Talavante un tanto apático ni Juan Ortega tuvieron mimbres para poder dejar en el ruedo algo que recordar.

En cuanto al aspecto ganadero, cabe decir que se han presentado bien las corridas, salvo algún que otro toro puntual, subió un puntito respecto a otros años, lo cual se agradece. Y respecto al juego: de la Corrida Concurso, en líneas generales, se esperaba más del juego de los toros; el lote de Ponce fue el mejor (Bohórquez y Cuvillo), Galván se llevó el bueno y encastado de Fuente Ymbro y el parado sobrero de Bohórquez (recordar que se devolvió el de La Palmosilla por aparentar alguna lesión en la mano) y los de Salvador Domecq y El Torero fueron de insulso comportamiento para Talavante. De los cuatro de Cuvillo para Roca y Ortega solo fue bueno uno, el 1º de Roca, premiado con la vuelta al ruedo y el resto bien escasos de todo. Y los Miuras, siempre pasan el rasero de la presentación sobradamente, pero no resultó exagerada de caras (para lo que esta casa cría), aun así, presentación sobrada.

Se cuestionó, y me preguntaron, el origen de algunos de los toros que vinieron a Algeciras, por el hecho de haber estado como sobreros en otras plazas (2 o 3 quiero recordar, uno de ellos de los que más emotivo juego ha dado) pero se dan dos hechos de simple razonamiento, sin ánimo de hacer de abogado del diablo: un sobrero sin lidiar… vuelve al campo y tendrá que lidiarse en otro coso -distinto es el acuerdo económico posterior que alcancen empresa y ganadero- y cada tarde requiere, por Ley, dos sobreros. Y Algeciras es plaza de segunda, una más, camino de reencontrarse, lo que, dicho de otro modo, hace pensar que, no queremos saldos, pero no podemos tener/exigir todo. En tiempos pretéritos se han visto auténticas barbaridades en lo ganadero, a plaza llena, con figuras que cubrían expediente y callaban todos. Que no es recomendable “trastear” a los toros para allá y para acá… lo sabemos; que ello tampoco es garantía para que afecte negativamente a su juego, también. Ni que decir tiene el nivel de exigencia de las figuras con los toros reseñados, y su origen, según para qué plazas.

Y en otro apartado, hay que hablar de la muy buena novillada que se lidió con el hierro de Miguelín. Ofreció un gran juego en conjunto, premiándose uno de ellos incluso con la vuelta al ruedo, el tercero, al que Pablo Lozano cortó las dos orejas sellando una buena actuación. Disfrutamos además con detalles como la mano izquierda de Miriam Cabas o los remates del sevillano Miguel Vázquez aunque se vieron cosas en todos los actuantes.

En cuanto a público, y de un simple vistazo sin valorar números con la empresa, da la sensación de haber mejorado respecto al pasado año. Entendemos que los buenos resultados están haciendo volver a los aficionados a los tendidos y, otro factor determinante, arrastrar a ellos a aficionados de otras localidades como algunos hacemos, que acudimos en peregrinación por las plazas de nuestro entorno en busca de la emotividad del toreo. Si bien es cierto que hay que buscar la forma de ir aportando conocimiento a aquellos aficionados más neófitos para que puedan calibrar con mayor criterio lo que ocurre en el ruedo.

En definitiva, entendemos que se puede hacer un balance positivo que ya el propio empresario, Carmelo García, podrá decir si es así o no para encarar el que, por el momento, será su último año como gestor de Las Palomas, 2025. Queda camino por recorrer, pero lo importante es el sabor que deje en los aficionados, que siga subiendo la nómina de asistentes y que se mantenga en línea ascendente la presencia del toro para sostener a nuestra ciudad como la feria referente del mes de junio en el calendario taurino.

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