Reformar la reforma laboral

Artículo de opinión realizado por Rafael Fenoy, escritor y sindicalista de Algeciras

Cuando de reformar algo se trata se asume que en modo alguno se cuestionará la esencia de que aquello a refomar. Aplicando esta evidencia a la Reforma Laboral, y van unas cuantas desde que se inició esta inacabable transición hacia la democracia, lo que se firmó no cambia el fundamento de las actuales relaciones laborales. Los agentes firmantes (Gobierno, Sindicatos UGY y CCOO, así como la CEOE representando a todos los empresarios de este país) parecen haber llegado a algún consenso,  sobre artículo determinados del Estatuto de los Trabajadores. Sin embargo no parece que esos agentes cuenten con los respaldos suficientes para legitimar ese acuerdo, amén de que una buena parte de asuntos nucleares, han quedado relegados a disposiciones adicionales y transitorias, en las que se deja para “más tarde” seguir negociando a tres bandas. En el mundo sindical las críticas han sido inmediatas, siendo el denominador común que la reforma del Partido Popular que tanto CCOO como UGT anunciaban machaconamente su DEROGACION, para que la negociación partiera de la situación de 2010, de hecho  se ha apuntalado aún más con este acuerdo. Quedando pendientes una buena parte de todos los aspectos problemáticos que aquejan al mundo laboral, en palabras de Francisco Tomás Rodríguez Guerrero, Secretario de Acción Sindical, Confederación General del Trabajo – CGT: “Ni que decir tiene que esta reforma se ha quedado muchas más cosas en el tintero ya que no se resuelven los problemas de los contratos a tiempo parcial no voluntarios, tampoco se limita o prohíbe el uso de horas extras, pese a la tasa de paro existente, ni se limita la cesión de trabajadores por medio de ETT y tampoco se recuperan las indemnizaciones por despido improcedente ni los salarios de tramitación.”. Por otro lado la firma del Presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, recibió un aluvión de críticas desde múltiples sectores de las patronales a las que esa Asociación no representa en modo alguno. Pretender simplificar, reducir, todos los numerosos matices que el mundo empresarial, desde una persona autónoma, pasando por las pequeñísimas empresas, muchas de ellas familiares, las cooperativas, las pequeñas y medianas empresas, al denominador común de las grandes empresas, muchas de ellas multinacionales, es el enorme error que aqueja a toda negociación sobre las condiciones laborales. Incluso empresarios haylos que cuestionan esta reforma cuando, dicen, que se está creando empleo. Si bien es verdad que quien lo dice no está dispuesto a ser contratado de esa forma.

Pero que un gobierno a sabiendas de que no cuenta con los apoyos suficientes se preste a firmar este “Acuerdo” y que deba aplicar un instrumento de gobierno, como el Real Decreto,  nada adecuado si de estabilidad se pretende dotarlo. De hecho el Gobierno que en Consejo dará legalidad, mediante un Real Decreto, a ese Acuerdo este próximo martes, conoce que no tiene apoyos para aprobar la mencionada “Reforma de la Reforma” en su trámite parlamentario. Según algún periódico citando fuentes socialistas: “tendrá que negociar para cambiar un texto que «ha costado muchísimo y llegó in extremis». Ya han dicho que NO dos grupos políticos importantes en número, a los  que se suman Esquerra, PNV y Bildu.

Si los firmantes no representan a quienes dicen representar ¿Para que muestran la temeridad de meterse en este berenjenal? Quien haga un poco de memoria recordará que el asunto de la Reforma ocupó un papel destacado  en la campaña electoral de la Elecciones Generales celebradas el 10 de noviembre de 2019. En el último debate televisivo celebrado el 5 de noviembre Pedro Sánchez, anunció contundentemente la futura derogación de la reforma laboral realizada por el PP (Partido Popular) si se mantenía en Moncloa tras las elecciones generales de este domingo. El 9 de noviembre se publicaron titulares como este: “Sánchez derogará lo ‘más lesivo’ de la reforma laboral… y sustituirá el resto”.  Pero los votos no dan para estar solo en la Moncloa y tiene que pactar con Podemos de suerte que el 30 de noviembre de 2019 el titular de prensa es nítido: “El acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos promete derogar la reforma laboral de Mariano Rajoy“. Con el acuerdo solo se ha sustituido algo de  aquella reforma y no parece que quede derogado nada de ella a tenor de lo dispuesto en su Disposición derogatoria única. Alcance de la derogación normativa. Promesas y PSOE y Podemos tienen ahora que explicar a su electorado como la “joya de la corona” de sus respectivas campañas electorales se ha quedado en esa reforma de la reforma, que tampoco satisface a casi nadie.

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