¡No es broma!, el Sr. D. Alejandro Hernández Valdés, del Grupo Parlamentario, Vox, en Andalucía, formuló una pregunta parlamentaria al Consejo de Gobierno que la mesa del parlamento acepto el 13 de marzo pasado, y que será respondida oralmente en el Pleno por el titular de la Consejería de Educación, Sr Imbroda de Ciudadanos. Ahí va la pregunta: “¿Qué medidas piensa activar la Consejería de Educación y Deporte para que los alumnos puedan ser educados en libertad sin verse discriminados por sus posiciones políticas, ideológicas o religiosas?” Y es que la pregunta contiene una afirmación clara: Existen alumnas y alumnos que son discriminados por mantener determinadas posiciones políticas, ideológicas o religiosas.

Esta denuncia, más que afirmación, llevan haciéndola los sectores más progresistas de la sociedad española, que han visto como el nacional catolicismo, no ha dejado desde la dictadura del General Franco, de manejar la ideología del sistema educativo, con el beneplácito tanto de la UCD, como del PSOE y el PP. El sentido laico de la vida, que no es ni más ni menos que lo común, no puede sostener hipotecas ideológicas ni religiosas, ya que estás dividen en lugar de unir. Lo laico pretende garantizar la libertad de conciencia, ¡de todas las conciencias!, siempre que respeten evidentemente que los demás también tienen derecho a su propia conciencia. Quienes asumen la propiedad y control de la verdad única, no permiten, no consienten que otras personas piensen diferente, tengan otra verdad distinta a la suya, o que el mundo esté lleno de verdades parciales y que no existe una única verdad.

En este caso es para felicitar al diputado de Vox porque ninguna alumna o alumno debería abandonar el grupo de clase, a sus compañeras y compañeros, porque ellos no comparten la religión tal o cual. Este hecho que segrega y clasifica a niños y niñas desde la más tierna infancia denota inhumanidad. En las enseñanzas obligatorias, quiere esto decir, que tienen que asistir si o si a las aulas, las niñas y niños comienzan a comprender desde pequeñitos que no son iguales a los demás. Que sus amigas y amigos al llegar el profe de religión se quedan o se van, porque la religión los divide, los segrega, los clasifica.

Un hecho paradójico constitucionalmente hablando, porque precisamente en esa constitución en su artículo 16, 2 dice: Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias. Y si eso es así por qué se les obliga a los padres a declarar su religión en los centros educativos.

El Sr diputado de Vox ha puesto el dedo en la llaga porque la constitución en ese mismo artículo, apartado 1, garantiza “la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley”.

Si esto es así y a nadie se le afea que asista a los cultos religiosos o promueva manifestaciones públicas de sus creencias, por qué se segrega a niños y a niñas en las escuelas. Por qué se paga con dinero público a adoctrinadores de una determinada religión. ¡Bien hecha la pregunta/afirmación! Sr Hernández de VOX, confiemos que la respuesta contenga el reconocimiento de la discriminación y el cese de la misma, trasladando las actividades religiosas a ámbitos extraescolares.