El Gobierno de España, liderado por el socialista Pedro Sánchez, ha ofrecido al barco de rescate Open Arms el puerto de Algeciras para desembarcar a los 87 migrantes que rescató el pasado jueves en aguas internacionales frente a Libia. Algeciras es, según fuentes de vicepresidencia, el puerto que “mejor puede garantizar la llegada y la atención” del grupo, en el que hay ocho menores. La Marina Mercante les ha informado la tarde del lunes de su decisión.

El capitán del buque aún debe aceptar el destino propuesto, pero la tripulación ya ha mostrado su desconcierto ante la decisión del Gobierno. Llevan muchos días en alta mar y con los víveres justos. “Aguantar tres dias más de navegación nos parece totalmente evitable. Podría organizarse tranquilamente un desembarco de 87 personas en un puerto más cercano. Algeciras no es el puerto seguro más próximo”, ha lamentado el jefe de la misión, Ricardo Gatti. “Hay que considerar que los chicos a los que hemos recogido ya llevaban dos días en el mar y ya llevamos casi cinco de travesía”.

Desde el Gobierno insisten en que el puerto seguro es Algeciras y que si es necesario la Armada les facilitará todo lo que necesiten, desde combustible a alimentos. “Que nos ofrezcan ayuda y apoyo logístico nos parece perfecto. Ya hemos pedido comida y medicamentos, pero esto no quita que se pueda evitar tenernos siete días en el mar. Alegan que es el puerto más preparado, pero pensar que no se pueda montar un dispositivo con una carpa como hemos visto en otras ocasiones nos deja un poco sorprendidos”, ha concluido Gatti.

El buque de la organización Proactiva Open Armas lleva desde el sábado rumbo a España, consciente de que los puertos de Malta e Italia, los más cercanos a aguas libias, se mantienen cerrados para las embarcaciones de rescate de las ONG. A pesar de haber solicitado un puerto al Centro de Coordinación Marítima español el jueves, llevaban desde entonces esperando una respuesta más rápida, como ha ocurrido en las últimas dos ocasiones en las que han desembarcado en España. Valencia y Barcelona ofrecieron sus puertos al barco, pero la decisión es competencia del Gobierno.

Este lunes, en su cuenta de Twitter, la ONG se quejaba: “A menos de 24h de llegar a costas españolas, seguimos sin puerto donde desembarcar. Después de huir de países de infierno, jugarse la vida y cuatro días de travesía a bordo, ¿ahora qué? ¿qué les decimos? Sólo somos socorristas en un barco de salvamento que les salvamos la vida”.

Poco antes de hacerse pública la autorización, la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, aseguraba que España respetaría las leyes internacionales y acogería al barco de bandera española. “Que no se preocupen las personas que van en el buque que tendrán puerto de acogida en este país”, anticipó en una rueda de prensa tras la Conferencia Sectorial de Inmigración.

Esta es la tercera vez en un mes que Proactiva Open Arms tiene que recurrir a España para desembarcar personas rescatadas frente a aguas libias. El 4 de julio llegó a Barcelona con 60 personas de 14 nacionalidades diferentes en su cubierta y el 21 desembarcó en el puerto de Mallorca a la camerunesa Josefa y a los cadáveres de una mujer y un niño que, según denunció la ONG catalana, fueron abandonados por la guardia costera Libia en medio del mar. El Gobierno no ha aclarado aún qué estatus recibirá el pasaje del Open Arms. En el caso del Aquarius, que atracó en Valencia en junio, se les concedió 45 días, mientras que los primeros desembarcados del Open Arms en Barcelona contaron con 30 días.