Barrio Vivo y ‘Vacaciones en Paz’, de convivencia en Algeciras

Un grupo de 37 jóvenes permanecerán en la comarca hasta el día 27
Un momento de la jornada. / FOTO: AAM

“El hecho de conseguir una sonrisa y que estas niñas y niños disfruten compartiendo juegos y manualidades con otros pequeños procedentes de los campamentos merece nuestro apoyo”, ha indicado Miguel Alberto Díaz, presidente de la coordinadora contra la droga Barrio Vivo. Desde hace más de veinte años existe un compromiso colaborador entre la ONG y el proyecto ‘Vacaciones en paz’, de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui. Son ya muchos años durante los cuales ambas entidades, sin ánimo de lucro, cooperan con el objetivo de promover acciones que sirven para que las niñas y niños, que durante los meses de verano son acogidos en el Campo de Gibraltar, interactúen entre ellos, junto a las familias que los acogen estos meses.

“Estas propuestas son muy positivas”, coinciden en señalar tanto Carmela Berrocal, encargada de la dinamización emocional en la coordinadora contra la droga, como Lola Morales, responsable de ‘Vacaciones en Paz’, en la comarca. “Tienen gran valor porque estos niños se reencuentran con otros que hablan su mismo idioma. También es muy positivo porque, como es el caso de la ‘Campaña’ estas familias, la sociedad, conocen de cerca el problema saharaui. Es una forma de recordarnos que este pueblo lleva cincuenta años asentado en los campamentos de refugiados, lejos de su tierra en el Sáhara Occidental”, indica la representante de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui. Estos niños “son embajadores de su tierra y esto sirve para que no se les olvide”, añade Morales.

Este tipo de encuentros, como el que ofrece Barrio Vivo todos los años sirve, en opinión de Morales, además para poder hacer un seguimiento de estos niños y detectar cualquier problema físico o psicológico, lo que es muy importante en estas edades, e intentar solucionarlo”. Es esencial, durante estas estancias, atender a estos niños sanitariamente. De hecho, en los campamentos, la escasez de hospitales hace muy difícil una atención primaria.

37 niños y niñas de entre ocho y trece años, han llegado en esta ocasión al Campo de Gibraltar donde permanecerán hasta el 24 y 27 de este mes de agosto en función de las fechas de llegada. A los padres y madres de acogida se les nota su satisfacción y, para sus propios hijos, el compartir sus casas con estos pequeños representa un ejemplo natural de convivencia. Algunos repiten. “Es habitual, aunque de vez en cuando hay algún pequeño algo más reticente a dejar el campamento”, señala Morales, que destaca el papel de las familias saharauis, quienes apoyan  estas campañas porque “consideran que, al menos durante dos meses, sus hijos pueden disfrutar de otro tipo de vida, lejos de las dificultades en los campamentos”.

Al menos, pueden optar “por alimentarse con carne o verduras, de las que allí apenas disfrutan, y no hablemos de frutas y hortalizas”, añade. “Disfrutar de una piscina, del agua corriente o de una simple escalera, ya es algo novedoso para ellos”, añade.

Las Manualidades, los juegos de grupo al aire libre tienen un valor inigualable, en opinión de Carmela Berrocal, encargada de coordinar estos trabajos de dinámica, en los que han colaborado técnicas y voluntarias de Barrio Vivo. Se trataba de la ‘Convivencia divertida’ que Barrio Vivo incluye en el programa ‘Emociónate’, subvencionado por el Ayuntamiento de Algeciras. Juegos con cuerda, pelotas, carreras de carretilla, ginkana, y un sinfin de pruebas que provocaron risas entre los participantes.

Tanto Miguel Alberto Díaz como Carmela Berrocal han destacado su agradecimiento al apoyo municipal en este objetivo. Algo que hizo patente la delegada de Igualdad y Bienestar Social del Ayuntamiento, Paula Conesa, quien pudo observar in situ el desarrollo de esta actividad, valorando proyectos que como este “son un ejemplo positivo, que merece el apoyo económico de las administraciones para acciones a las que estas no pueden llegar. Sin el trabajo de Barrio Vivo y de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, estas iniciativas no serían posibles”.

Todos los implicados coinciden en hacer un llamamiento a la solidaridad y una petición a las familias campogibraltareñas para que en campañas sucesivas se animen a la acogida de un niño o una niña procedentes del Sáhara. “Cada familia permite que un niño saharaui pueda salir del desierto, de los campamentos de refugiados. Son pequeños, cuyos padres tampoco han conocido otra forma de vida, y se merecen algo mejor. Cosas, objetos que nunca, hasta ahora habían visto”. Tal y como ha insistido Lola Morales “es necesario sacarlos de los campamentos”.

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