El Campo de Gibraltar pide al Consistorio de Algeciras que arregle el patio

El lugar de recreo del colegio, nueve años cerrado por riesgo de derrumbe de un muro con Torre Almirante

El patio del colegio Campo de Gibraltar que lleva nueve años cerrado / Foto: AAM

La asociación de madres y padres del colegio público de Educación Infantil y Primaria Campo de Gibraltar exige al Ayuntamiento de Algeciras que arregle y abra para el uso de los alumnos el patio del recreo que lleva nueve años cerrado. La asociación recuerda que José Ignacio Landaluce, en la campaña para las elecciones municipales de 2011, visitó el colegio en calidad de candidato del PP y dijo que las obras para arreglar el patio se harían tan pronto como él fuese alcalde. Ocho años después aquella promesa se la llevó el viento y el patio de los alumnos y alumnas de Primero y Segundo de Primaria sigue con un muro en peligro de derrumbarse, vallado y cerrado. «El alcalde lleva ocho años faltando a su palabra», destaca la ampa.

Desde 2010, los alumnos de Primero pasan el recreo con los de Infantil de 3, 4 y 5 años y los de Segundo pasan el recreo en el patio con los de Tercero y Cuarto. De este modo, cerca de trescientos niños y niñas tienen corren y juegan todos apelotonados en un espacio reducido que es escenario de choques, tropezones y caídas. Raro es el día que un niño o una niña no acaba con un chichón en la frente o un desollón en la rodilla. Tanto es así que la dirección del colegio ha dispuesto que en la hora del recreo haya siempre personal de guardia en el botiquín. Clama al cielo que el Ayuntamiento no haya podido arreglar el muro del patio en nueve años. ¿Es dejadez, o es que marginan a los niños y niñas de este colegio porque viven en un barrio tradicionalmente olvidado? Olvidado sí, porque el paseo marítimo o la calle Ancha los arreglan cada dos por tres y sin necesidad de hacerlo. Y además les falta voluntad. Pues para eso estamos nosotros aquí, para recordarles lo que es su deber, porque los niños y niñas de La Bajadilla tienen los mismos derechos que los del resto de la ciudad a una educación pública de calidad en unas instalaciones decentes, aptas, sin peligro y cuidadas.

Someter a nuestros hijos e hijas a una sistemática marginación es impropio de un ayuntamiento que se considere mínimamente democrático. Y que no digan que no hay dinero porque para gastarlo en tonterías no les falta: no hay más que ver lo del paseo marítimo, o tanto dinero y tiempo malgastado cuando hay otras cosas de más prioridad.

Los niños y niñas de La Bajadilla y su educación están antes que todas esas tonterías. Y ya puestos, les recordamos al acalde y a su equipo de gobierno otras necesidades del colegio que son urgentes y siguen sin atender: el suelo de la entrada necesita obras de reforma porque es el mismo que hace cincuenta años, hecho de lozas de piedra que en algunos casos están sueltas o levantadas y es fácil tropezar con ellas; el patio de Infantil es un peligro constante pues los árboles no tienen los alcorques forrados y en los huecos hay caídas diarias; el suelo del patio está desnivelado y hay agujeros por todas partes; el porche de entrada a las aulas de Infantil, especialmente el techo, también necesita un arreglo y no parches, como se ha hecho hasta ahora; los baños de Infantil casi siempre están estropeados, con grifos que no funcionan y cisternas del año catapún; las aulas de Infantil necesitan que se enluzcan y pinten sus paredes; las gradas del patio de deportes de los mayores son un peligro pues en su parte superior necesitan una valla que impida posibles caídas al vacío desde dos metros de altura; y algunas rejas de las ventanas que rodean el patio de Infantil deben ser reemplazadas porque tienen ya algunos extremos con filos cortantes.

Todas éstas son obras fáciles y baratas de hacer y no comprendemos cómo la concejalía de Educación o el servicio de obras municipal no las han hecho ya. O sí lo sabemos: porque los niños y niñas de La Bajadilla, para el Ayuntamiento, no cuentan. Pero sus madres y padres no lo vamos a consentir por más tiempo. Y para ello emprenderemos cuantas acciones consideremos necesarias y oportunas. Esto se está prolongando demasiado. Hemos tenido mucha paciencia pero no podemos aguantar esta situación más tiempo, puesto que los que están en un peligro constante son nuestros hijos. Traerlos al colegio es saber cómo los traemos pero no saber cómo los vamos a encontrar al recogerlos.

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