La familia del agente aduanero fallecido culpa al piloto

Piden la declaración de AOS como penalmente responsable de imprudencia grave

La familia del funcionario del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) fallecido el pasado julio en aguas del Estrecho tras caer al mar, durante una persecución, el helicóptero en el que trabajaba, ha responsabilizado del accidente al piloto de la aeronave.

En un escrito presentado al Juzgado Mixto número 1 de San Roque, al que ha tenido acceso EFE, la representación letrada de la familia pide la declaración como investigado del comandante del helicóptero, A. O. S., como autor penalmente responsable de un delito de imprudencia grave.

Esta parte entiende que el accidente «se produce principalmente por una negligencia inexcusable de este señor», ello, «sin perjuicio de más imputaciones que puedan surgir de la instrucción de la causa».

Asimismo, solicita las declaraciones como testigos del copiloto de la aeronave, de distintos compañeros del fallecido o del jefe de la Unidad Combinada de Vigilancia Aduanera en Algeciras, que será interrogado sobre «las quejas recibidas de los operadores aéreos por la forma tan temeraria e innecesariamente arriesgada que acostumbraba pilotar A.O.S. con anterioridad al accidente», entre otros.

En cuanto a periciales, pide que un piloto de la Armada con al menos cuatro años de experiencia en vuelos sobre el mar y toma de buques y otro piloto comercial ATPL de helicópteros, emitan sendos informes sobre la causa del accidente.

Aporta como documentos fotografías del helicóptero y la ficha informativa de prevención de riesgos laborales del Servicio de Prevención de Vigilancia Aduanera.

Pide que se libre oficio a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, a la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera (DAVA), a la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil, a la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), y a las entidades Eliance y Babcock, para que emitan diferentes informes y documentos que cree necesarios para el esclarecimiento de los hechos.

El suceso ocurrió la noche del 11 de julio a unos cincuenta kilómetros al este de Sotogrande, en San Roque (Cádiz), donde el helicóptero prestaba apoyo a la patrullera «Aguila IV» en la persecución de una lancha rápida.

En un momento de la persecución, el helicóptero perdió altura y se precipitó al mar; dos de sus ocupantes, el piloto y el copiloto, pudieron salir de la nave y sacar de la misma al observador, que estaba inconsciente en ese momento, pero lograron reanimarlo.

El observador llegó a tierra con vida, pero entró en parada respiratoria y las maniobras de reanimación que se le practicaron no pudieron salvarlo.

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