Más de medio centenar de personas homenajean a Blas Infante en Algeciras

Los asistentes depositaron ramos de flores junto a su busto
Un momento del acto. / FOTO: AAM

Más de medio centenar de personas participaron en la tarde-noche de ayer en el acto organizado en Algeciras por el Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar en recuerdo de Blas Infante y todas las víctimas del franquismo. Participaron en el acto representantes de diferentes organizaciones políticas y sociales y tomaron la palabra el vicepresidente del foro, Andrés del Río, y los portavoces del PSOE, Fernando Silva; Izquierda Unida, Ana Ortiz; Adelante Andalucía, Manuel Jesús Garnica; y Podemos, María Ángeles Fuentes. Los asistentes cantaron el himno de Andalucía y luego depositaron diferentes ramos de flores junto al busto de Blas Infante que hay en la avenida Virgen del Carmen de esta ciudad.

Éste es el texto del discurso pronunciado por Andrés del Río:

Estimadas compañeras y compañeros, muy buenas tardes. Es una alegría grande para el Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar teneros a todas y todos aquí presentes esta tarde, en este acto en homenaje a Blas Infante y a las sesenta mil personas inocentes asesinadas por las tropas franquistas en los pueblos de Andalucía entre 1936 y 1945.

Blas infante fue secuestrado por un grupo de falangistas que se lo llevó de su casa de Coria el 2 de agosto de 1936. Lo encerraron en un cine de Sevilla que los traidores a la democracia convirtieron en una cárcel a la que llevaban a las personas que luego iban a fusilar. El 11 de agosto Blas Infante fue asesinado junto a la carretera que sale de Sevilla en dirección a Carmona. Con él fueron asesinados al exalcalde de Sevilla José González Fernández de la Bandera, su teniente de alcalde Emilio Barbero Núñez y los diputados socialistas Manuel Barrios Jiménez y Fermín de Zayas. Sus cuerpos fueron arrojados a una de las fosas comunes del cementerio municipal de Sevilla donde un grupo de arqueólogos lleva trabajando desde 2020 y ya ha recuperado los restos de 545 personas asesinadas. Los historiadores calculan que en este cementerio puede haber más de 1.400 víctimas del franquismo clandestinamente enterradas.

Que no se nos olvide cómo actúa el fascismo: Mata, intenta borrar las huellas de sus crímenes, inculca el terror en las familias de las víctimas y de toda la población, y trata de eliminar de la memoria del pueblo todas las tropelías que ha cometido.

El hecho de que hoy estemos aquí recordando a Blas Infante y a todas las andaluzas y andaluces que el fascismo asesinó es una pequeña victoria frente a su objetivo de perpetuar la amnesia. No nos hacen falta las disputas de los historiadores o los periodistas para saber que los enemigos del pueblo, los enemigos de la democracia, nos mataron a nuestros padres o abuelos, los encarcelaron, los hicieron trabajar como esclavos o los mandaron al destierro.

Blas Infante, hijo de la burguesía agraria venida a menos que se puso del lado de los jornaleros, de los trabajadores, consagró su vida a la lucha por la tierra para los desposeídos y por una Andalucía libre y autogobernada. Y eso no se lo perdonaron sus asesinos. Los que ordenaron su muerte planeaban matar a cuanta más gente, mejor. Y, ya puestos, eliminaron a otro que, como tantos, sólo era una buena persona que quería el bien para sus semejantes.

En 1940 Blas Infante fue juzgado y condenado a muerte. ¡Cuatro años después de asesinarlo lo juzgan! El objetivo era deleznable: Condenarlo a una multa para expropiarlo y quitarle a su familia sus bienes. La maquinaria franquista era implacable y lo aprovechaba todo. Su sed de sangre y su avaricia no tenían límites. Si hoy estamos aquí es para recordarlo, para recordárselo a toda la buena gente de esta tierra, sobre todo a los jóvenes. Ahora más que nunca debemos ser conscientes de nuestra historia para defender la paz, la libertad, la igualdad, la democracia y la vida. Igual que Blas Infante.

Extender el conocimiento de nuestra historia y practicar la libertad y la igualdad para hacerlas más grandes cada día son objetivos permanentes del foro, como lo son la lucha por la verdad, la justicia y la reparación. El Congreso de los Diputados está tramitando una nueva ley de memoria. Nosotros esperamos que esta ley recoja esos objetivos básicos: Primero, que la sociedad conozca la verdad. Por ejemplo, que en Algeciras, donde no hubo guerra, los fascistas asesinaron a más de 300 personas. Segundo, que el Estado y sus jueces investiguen los crímenes cometidos y sepamos en cada lugar quiénes dieron las órdenes y quienes las ejecutaron para matar a tantas personas. Más de 140.000 en todo el Estado. Que las familias recuperen los restos, que les podamos dar un entierro digno y que el estado haga un homenaje oficial y permanente a todos los que fueron asesinados. Así lo queremos hacer en Jimena, donde ya se han exhumado los restos de dieciocho personas.

Y tercero. Sabemos que el Gobierno socialista, a finales de los años 80, dio indemnizaciones a aquellas personas que pudieron acreditar que habían estado presos por motivos políticos durante la dictadura. Algo es algo, pero no basta. Las indemnizaciones deben ahora llegar a las familias de los asesinados. Y no sólo por haber sido víctimas de un crimen atroz, sino también por haber sufrido robos y expropiaciones forzosas realizadas por un Estado de origen criminal.

No lo decimos nosotros. Es la ONU la que lleva años diciéndoselo al Gobierno de España. Franco y sus secuaces cometieron crímenes de lesa humanidad. Son crímenes que, al ser cometidos, suponen una amenaza para todo el género humano, para cada habitante del planeta, que queda indefenso. No son el crimen de alguien que mata por celos o por ajuste de cuentas. Todos somos víctimas potenciales de esos crímenes y por eso no se pueden permitir. Decidir y ordenar la muerte de miles de personas, como si fueran hormigas o cucarachas, resulta tan repugnante a los valores más básicos, que ninguna sociedad civilizada puede tolerarlos ni perdonarlos. Por eso dice la ONU que los de Francos son crímenes que no prescriben y que hay que juzgarlos. Porque son parte de su matanza fundacional. Como el genocidio de los judíos, el genocidio de demócratas en España obedeció a un plan preconcebido y meticulosamente desarrollado. Por eso, teniendo esto en cuenta, que son crímenes contra la humanidad, hay que juzgarlos. Los fusilamientos de julio de 1936 y los de septiembre de 1975 forman parte del mismo plan criminal y bajo ese prisma hay que perseguirlos y juzgarlos.

Que no se nos olvide. Blas Infante y miles como él nos piden que no los olvidemos, que los saquemos de sus tumbas indignas, que los recuperemos y los honremos. Que nos sirvan de ejemplo permanente para construir una Andalucía libre más justa y solidaria.

¡Viva Andalucía libre! ¡Viva la República!

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