Verdemar pide el Plan de Emergencia Nuclear en la Bahía de Algeciras

Ecologistas alertan de la llegada de un nuevo submarino 'averiado' al puerto del Peñón

Submarino llega a Gibraltar / Foto: AAM

La organización Verdemar Ecologistas en Acción ha solicitado este martes la activación del Plan de Emergencia Nuclear y de los Grupos de Vigilancia Radiológica Ambiental de la Armada ante la presencia del submarino de propulsión nuclear estadounidense USS Florida SSCN 782 en la base militar de Gibraltar.

Según informan los ecologistas en un comunicado, los movimientos registrados este martes en la Bahía de Algeciras y el Mar de Alborán «son sospechosos de que se estén haciendo trabajos» en el citado submarino, que califica como una «bomba flotante» que ya estuvo en tres ocasiones anteriores «e incluso con problemas técnicos» en el puerto de Gibraltar en los años 2011, 2016 y 2018.

Verdemar critica que «no es la primera vez que en la base militar de Gibraltar atracan submarinos averiados» y advierte de que «no se puede descartar ningún episodio de contaminación radioactivo».

Los ecologistas denuncian que el puerto militar de Gibraltar «se esté convirtiendo en un puerto ‘X’, donde el Reino Unido lleva submarinos a reparar» y alertan de que «este tipo de trabajos en submarinos nucleares en Gibraltar están poniendo en peligro y en riesgo a la población del Campo de Gibraltar y del Estrecho».

Por este motivo, Verdemar solicita que «Gibraltar quede de una vez por todas quede libre de artefactos de propulsión nuclear y otros buques que son auténticas bombas flotantes» y defiende que «España debe dejar claro esta servidumbre en las negociaciones del Brexit».

Suciedad en El Rinconcillo

Verdemar Ecologistas en Acción Campo de Gibraltar ha llamado la atención sobre la “gran cantidad de residuos plásticos y colillas en las playas de la comarca del Campo de Gibraltar”.

En concreto, el colectivo ecologista ilustra su protesta con una imagen de la playa de El Rinconcillo, en Algeciras, correspondiente al día 22 de diciembre, este sábado, en la que además de microplásticos se observa una cantidad importante de colillas en todo el frente.

Según Ecologistas en Acción las basuras marinas se componen eminentemente de nuestros residuos terrestres. Así todo, una vez entran en el medio marino, se distribuyen por todas las cuencas hasta llegar a sitios tan lejanos de sus fuentes de procedencia como los polos o los fondos oceánicos, tendiendo a acumularse en las zonas de giros oceánicos y zonas de menor energía hidrodinámica.

A medida que pasa el tiempo y bajo el efecto de la radiación solar y otros procesos químicos, físicos y biológicos, los plásticos pierden resistencia y se fragmentan en partículas sin sufrir necesariamente una alteración de su composición química.

Es entonces cuando hablamos de microplásticos: pequeños fragmentos de plástico, por lo general de menos de 5 mm. Las interacciones que se producen entre estos materiales en el medio marino son diversas y complejas. Los efectos más conocidos son los de las basuras marinas “grandes”, los macroplásticos, asociándose generalmente a animales muertos, debilitados o varados por consecuencias relacionadas con enmallamientos y atrapamientos, sofocación, o ingestión.

Pero el abanico de impactos es mucho más amplio y variado, habiendo algunos menos intuitivos a simple vista pero igualmente importantes. La persistencia de los plásticos en la naturaleza puede conducir a riesgos serios para el ser humano y la fauna salvaje, incluyendo la exposición a sustancias químicas, que bien están presentes en la composición de estos plásticos o bien han sido adsorbidos en ellos en el medio marino. Además, pueden facilitar la propagación de especies invasoras, siendo éste último un problema especialmente amenazante para las regiones polares, como el ecosistema del Ártico, que a su vez es una de las áreas del planeta que más rápido se está calentando. En definitiva, la degradación de los ecosistemas debido a la abundancia de basuras marinas y microplásticos es evidente e innegable.

El camino hacia la sostenibilidad ha de orientarse, entre otras, hacia una economía del plástico más circular, reduciendo el uso de materias primas y disminuyendo la cantidad de residuos que generamos. En particular, es fundamental aumentar el reciclado de plásticos, y dado que el 40 % del plástico producido en Europa se destina a la producción de envases, la introducción de sistemas de depósito y retorno de envases (SDDR) es una medida imprescindible cuya eficacia está además demostrada. Unido a lo anterior, debemos gestionar la dependencia que tenemos de este material omnipresente, y son opciones eficaces tanto la reducción del consumo de plástico de uso cotidiano, relegándolo sólo a aquellas aplicaciones en las que es realmente necesario, como la sustitución por otros materiales más sostenibles.

Suciedad en la playa denunciada por Verdemar / Foto: Verdemar

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