Sindicatos denuncian la falta de facultativos en la prisión de Botafuegos

La prisión algecireña acoge desde el pasado fin de semana a uno de los presos más peligrosos del país

Prisión de Botafuegos / Foto: AAM

El sindicato de prisiones Acaip-UGT han vuelto a criticar la falta de facultativos en la prisión de Botafuegos en Algeciras, ya que, según han señalado, desde su apertura en el año 2000, «nunca» ha visto completada su Relación de Puestos de Trabajo, cifrada en médicos médicos, establecida por los propios técnicos de la Administración Penitenciaria para una macrocárcel con una capacidad real para 1.000 internos. En este sentido, han indicado que el número de médicos actual es de cinco.

Según han indicado desde el sindicato, desde hace años y periódicamente han presentado «quejas y denuncias» en todas las instancias oficiales y se ha puesto en conocimiento del Ministerio del Interior y de Instituciones Penitenciarias, «para nada».

En este sentido, han recordado que el grupo Cs llevó al Congreso la situación a través de una pregunta escrita que el Gobierno respondió que » con ese número de médicos se puede dar un servicio normalizado». Una respuesta que el sindicato ha calificado de «lamentable».

Botafuegos actualmente cuenta con cinco médicos cuando debiera haber diez en un centro «masificado de reclusos, con más de 6.000 movimientos de internos anuales, más de 50 ingresos en Enfermería con patologías médicas graves que requieren seguimiento médico diario, internos con VIH o hepatitis y sin que, a diferencia de otros centros, acuda un médico internista especialista en enfermedades contagiosas, los cuales requieren seguimiento médico periódico».

Además, han indicado que «unos 300 internos cuentan con patología médica crónica, como diabetes, hipertensión o colesterol, que también precisan de seguimiento médico periódico». En cuanto a urgencias, el sindicato ha cifrado en más de 7.000 consultas anuales. A juicio de Acaip-UGT, «el problema, en mayor o menor medida, es común en el resto de prisiones españolas y no hay una única causa por la que no se encuentran médicos para las cárceles».

En este sentido, ha señalado que uno de los motivos puede ser que «las enfermerías son psiquiátricos encubiertos, en concreto en Botafuegos hay más de 400 internos que toman medicación psiquiátrica a dosis elevadas y más de 20 ingresados en la enfermería con patologías psiquiátricas graves».

En el caso de Botafuegos, el sindicato ha indicado que «no existe una sola plaza de psiquiatra para que pueda prestar sus servicios de forma diaria, por ello la propia dirección de Algeciras tiene contratado un profesional que viene una vez cada diez días, lo que es claramente insuficiente y así lo atestigua la interminable listas de internos que piden ser atendidos por el especialista».

Además, otra de las causas que el sindicato achaca a que no haya médicos en las prisiones se debe a la «insoportable carga de trabajo a la que tienen que hacer frente los médicos de prisiones por la falta de profesionales», así como que «sus salarios presentan una diferencia en su contra de casi 1.500 euros netos al mes respecto a un profesional que trabaje en Atención Primaria, además de que en los médicos del Sistema de Salud Público a partir de los 55 años las guardias médicas son voluntarias, sin embargo en el colectivo penitenciario son obligatorias, encontrándonos profesionales de 60 años haciendo guardias de 24 horas obligatorias con una periodicidad de nueve o diez veces al mes».

Igualmente, ha destacado como causa «el ambiente laboral en el interior de las prisiones, donde insultos, coacciones, amenazas y la epidemia de las agresiones están a la orden del día». En este sentido, Acaip-UGT ha relatado que «hace unos días, también en Algeciras, en el módulo de aislamiento, donde una galería de internos estaban en huelga de hambre porque no se le presta atención médica programada, uno de ellos insultó y amenazó de muerte al facultativo de Botafuegos».

Por todo ello, «las peores condiciones laborales del facultativo en prisiones hacen poco atractiva esta salida profesional», por lo que «desde hace años no se cubren las plazas ofertadas y a nivel nacional la plantilla ha descendido más del 40 por ciento en los últimos tres años». En 2017 se convocaron 72 puestos y sólo se cubrieron 24, en 2018 salieron 15 plazas y sólo se presentaron dos a la oposición, mientras que el proceso selectivo de 2019 para las 35 plazas ofertadas sólo se presentaron doce candidatos, según datos de Instituciones Penitenciarias.

Para Acaip-UGT, «la Administración Penitenciaria no tiene soluciones, ni ideas, ni a corto ni a medio plazo, la única alternativa que plantea es el traspaso de la Sanidad Penitenciaria a las comunidades autónomas en aplicación de la la Ley 16/2003 de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud». «Una norma que estipulaba un plazo de 18 meses para que los servicios sanitarios penitenciarios se integraran en los servicios de salud de las distintas regiones y que 16 años más tarde se encuentra en el mismo punto de partida», ha concluido.

Traslado peligroso

Por otra parte, el Ministerio del Interior trasladó el pasado viernes desde la prisión de Córdoba a la de Algeciras a Fernando Vázquez Ayude, considerado uno de los diez presos más peligrosos de España, y conocido en el mundo carcelario como el ‘Hannibal’ gallego.

Vázquez Ayude fue narcotraficante y cumple una condena de 66 años por dos delitos de homicidio. Su historial delictivo se ha forjado más dentro que fuera de la cárcel. Cuenta con un largo currículum de revueltas en muchos de los centros por los que ha pasado.

En 1990, en la cárcel de Monterroso (lugo) acuchilló a un preso; un año más tarde encabezó otro amotinamiento, con el secuestro de un funcionario en Herrera de la Mancha (Ciudad Real).

Es además el autor de la denuncia que originó el procesamiento del ex ministro del Interior Antoni Asunción, ya fallecido. La causa se remonta al verano de 1991, cuando varias prisiones españolas registraron motines violentos con secuestros de funcionarios y asesinatos de reclusos.

Tras ellos, Vázquez Ayude y otra docena de reclusos considerados muy peligrosos en régimen especial (los que forman parte del Fichero de Internos Especiales) fueron trasladados al centro Sevilla II. Entonces, se ideó junto al jefe de Inspección Penitenciaria una serie de medidas de especial control para aplicar a estos trece presos y acabar con la ola de amotinamientos que pusieron en jaque al sistema.

La puesta en práctica de estas medidas motivó que Vázquez Ayude denunciara a Asunción, al jefe de Inspección y a varios responsables de Sevilla II, al considerar que las mismas eran un sistema de tortura. Él y otros FIES señalaron que habían estado esposados durante días, que les habían impedido la salida al patio durante más de un mes, retirado sus pertenecias y obligados a vestir con el mismo mono durante un mes. Denunciaron que habían sido «humillados» y tratados «como perros».

Asunción vio cómo en 1995 el Tribunal Supremo archivaba la causa contra él, pero el resto de los acusados se enfrentaron a un juicio en la Audiencia Provincial de Sevilla que, finalmente, los absolvió.

Según la denuncia de ‘Tu abandono me puede matar’, en el turno de noche del miércoles al jueves, durante la ronda de la 01.00 horas, el funcionario de servicio en esta unidad de régimen cerrado advirtió cómo el interno «le decdía a otro que se fuera preprarando y armando de lo qued tuviera a mano que iba a secuestrar a un funcionario y necesitaban que lo secundara, aprovechando que en el citado turno la plantilla estaba bajo mínimos.

Acto seguido, estos dos internos procedieron a ejecutar el plan que habían ideado. Así, los reclusos hicieron una llamada al interfono de comunicación con los funcionarios, «desafiándolos mientras destrozaban ambas celdas a golpes, rompiendo todo lo que tenían a mano». Consiguieron arrancar las ventas, con cuyos cristales lograron hacerse muñequeras y armas cortantes para poder llevar a cabo con éxito su proyecto de secuestro.

Debido a la gravedad de los hechos, se personó en el departamento la dirección del centro para intentar reconducir la situación, que se solventó «gracias a la pericia delos funcionarios. Aunque disponen demedios escasos, a la vez que osboletos y con una formación nula por parte de la Administración para este tipo de situaciones, arriesgan su vida».

El resultado de tal actuación fue un funcionario lesionado, con varios cortes en el brazo”, ha detallado.

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